
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, en nombre de la ciudad y acompañada por miembros de la Corporación Municipal, ha renovado el Voto de la ciudad a la Virgen de la Merced, Patrona de Jerez:
Hoy vuelvo a ti llena de gozo, madre morena de la Merced, como alcaldesa de Jerez y en nombre de todo tu pueblo, para cumplir con la ancestral tradición de renovar el compromiso de fidelidad que esta ciudad te eleva.
El tiempo pasa como un suspiro y aunque ya son muchos los años que se acumulan en mi memoria, guardo indeleble en ella los recuerdos de cada renovación de este solemne voto.
Nunca he faltado a esta cita, bien como alcaldesa cuando Tú lo has querido, bien como una ferviente jerezana más que te pide en secreto que sigas protegiendo a nuestra amada ciudad.
Y, así, vengo a darte las gracias una vez más; primero por lo que somos como pueblo, mirándonos en el espejo de tus bondades, madre redentora de cautivos. Una ciudad donde respetamos la convivencia, la libertad, la paz, la solidaridad.
Un pueblo que sabe enfrentar, protegidos por tu manto misericordioso, inundaciones, incendios, epidemias y otras calamidades que nos han acechado a lo largo de la historia.
Una gente, tu gente, que se vuelca en ayudar al prójimo, que acoge con los brazos abiertos a los que se enamoran de nuestra forma de entender la vida y que se solidariza con cualquier pueblo que sufra, no importa el lugar de España o del mundo donde esté.
Hoy, Madre, me acuerdo especialmente de la querida ciudad de Ceuta, donde te veneran con el nombre de África desde hace más de 500 años. Los jerezanos, como toda España, la llevamos en el corazón y te rogamos, Madre de la Merced, que pongas tu mirada en ella, para que siga siendo ese trocito de nuestra patria, ejemplo de convivencia, faro de nuestra conciencia colectiva y adalid de la defensa de nuestros más altos valores.
Pongo ante tus plantas, Madre mía, los sueños y proyectos de vida de cada uno de los hombres y mujeres que nacieron en esta ciudad o que la han elegido para que sea su hogar.
A los que nacen, a los que llegan, a los que se marchan con una estampa tuya en la cartera con la esperanza de volver a verte en esta basílica.
A los que se han ido ya a buscarte a la Merced del cielo y a los que esperan dormirse en tus brazos cuando tú los llames a la morada eterna. A los que te confían su amor mutuo para iniciar un proyecto de vida en común, como Jaime y como tantos otros que te tienen por Madre de la familia.
A los que trabajan por los demás, educando, asistiendo, cuidando, acogiendo, socorriendo, protegiendo… dando lo mejor de sí en favor de la colectividad. Que siempre encuentren en tus ojos misericordiosos la fuerza y el entusiasmo de seguir en su noble empeño.
A los que no te conocen, a los que profesan otras creencias, o a los que no creen… Derrama tu misericordia sobre todos ellos porque eres Madre de toda la humanidad.
A los que tenemos el deber y el honor de servir desde la Política a la ciudadanía, haz que pongamos en práctica el pensamiento de San Agustín de Hipona, que la consideraba como el más noble oficio en bien de la colectividad.
Danos, por tanto, sabiduría para hacer lo correcto, coraje para enfrentarnos a las adversidades y templanza para ser siempre fieles y honestos en nuestro quehacer.
Danos serenidad para decidir, inteligencia para acertar, humildad para corregir y generosidad para construir juntos.
Que la ambición de Jerez sea siempre una causa noble y generosa: la de dejar una ciudad mejor a quienes vienen detrás.
Hoy contemplamos tu portentosa imagen, que tras más cien años, va a recibir de nuevo los cuidados expertos de un restaurador. Dirige sus manos para que vuelvas a nosotros resplandeciente de luz devocional.
Doy las gracias a Fr. Felipe Ortuno, a todos los padres mercedarios y a cuantas asociaciones y fieles se unen en este esfuerzo y donde, te confirmo con alegría, Patrona de Jerez, que no faltará la ayuda de tu Ayuntamiento para esta justa empresa.
Será un año de ansiosa espera hasta que vuelvas a reinar sobre este retablo mercedario y, si tú lo quieres, vuelva el próximo año para renovar este voto y todos los años que tu niño moreno quiera, a pedir por quien tenga el elevado honor de hacerlo. GRACIAS POR TODO, MADRE MÍA.
