
El capataz da a conocer el riguroso ritual que lleva a cabo y el uso que le da a las múltiples estampitas de Semana Santa que recopila durante la Semana Grande
Cualquiera que haya visto a Tomás Sampalo esta Semana Santa en las calles de Jerez, sabe que es un gran aficionado a entregar estampitas, con las imágenes de la Virgen y del Señor, a los niños que se acercan a saludarlo.
Sampalo siempre se apresura a preguntarles: «¿A ver qué hacéis con las estampas tras la Semana Santa?» y se ríe. Lo cierto es que la pregunta de Tomás es algo que todos los mayores, que tienen alrededor a niños pidiendo durante toda la tarde estampas a los petitentes, se hacen. Sobre todo, cuando llega el Viernes Santo y la bolsa, en las que las almacenan, está que no caben más estampitas.

El cofrade ha revelado, en sus activas redes sociales, el particular ritual que él lleva a cabo con las estampas al terminar la Semana Santa. Las precinta con cinta transparente para forrarlas y preservarlas del desgaste y después, durante el resto del año las va llevando donde «creo que las personas que me las dieron quieren que estén», según sus propias palabras.
Un bonito ritual post Semana Santa. Qué cojan nota todos los niños que han reunido cajas llenas de estampitas, el uso de Tomás Sampalo es un gesto precioso.
