
Se ha firmado en Jerez la Declaración de los Vinos Fortificados Históricos de Europa, con cinco regiones históricas productoras de vinos fortificados: Samos (Grecia), Marsala (Italia), Vins Doux Naturels (Francia), Oporto (Portugal) y Jerez
El marco de Vinoble ha serrvido para dar un paso más en la defensa de los vinos fortificados, de hecho se ha firmado la Declaración de los Vinos Fortificados Históricos de Europa, con cinco regiones históricas productoras de vinos fortificados: Samos (Grecia), Marsala (Italia), Vins Doux Naturels (Francia), Oporto (Portugal) y Jerez.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, ha asistido la firma que supone un paso decisivo en la cooperación entre territorios que comparten un legado vitivinícola milenario y una identidad cultural común en torno a los vinos fortificados. Las regiones europeas de vinos fortificados históricos refuerzan su cooperación cultural y enológica y reconocen el valor universal de la cultura de la viña y del vino como instrumentos de relación, diálogo y colaboración entre territorios.
“Quiero agradecer al Consejo Regulador y a César Saldaña la iniciativa que ha tenido de hacer hermanos de vino a cinco territorios de la Unión Europea que a partir de ahora van a trabajar mucho en la conservación de un patrimonio común. Territorios que se comprometen a proteger ese legado, a transmitirlo y promocionarlo en cuantos espacios surjan de encuentro o participación. Creo como alcaldesa que el mejor espacio para la firma de este espacio es El Alcázar de Jerez y Vinoble. Jerez tiene que sumarse, como no puede ser de otra manera, a esta Declaración y a cualquier iniciativa que nos plantee el Consejo porque en este caso se trata de algo importante para la ciudad; si hablamos de historia y patrimonio el vino forma parte de ello y somos conscientes como Ayuntamiento que debemos proteger todas las prácticas de producción que hacen de nuestros vinos los mejores del mundo”, ha dicho García-Pelayo finalizado el acto de la firma.
La firma de esta Declaración afirma que la práctica tradicional de la fortificación, desarrollada durante siglos y con singularidades propias en cada territorio, constituye no sólo una técnica enológica de enorme valor para los vinos de alta calidad sino también un patrimonio cultural vivo, transmitido de generación en generación. Una técnica que forma parte esencial de la identidad de las comunidades que han estado históricamente abiertas al mundo a través del comercio del vino.
Las regiones firmantes, por tanto, comparten la voluntad de valorizar estas técnicas enológicas seculares, los vinos que producen y los elementos culturales asociados a ellos, al tiempo que expresan su intención de fortalecer la cooperación de entre territorios y de colaborar en la salvaguarda y transmisión de ese conocimiento como instrumento de diálogo, cohesión y proyección internacional.
