
Visitamos Sentío Jerez, en la calle Tornería, para descubrir junto al sumiller Fernando Ruiz las características, los aromas y las posibilidades gastronómicas del amontillado, el oloroso y el cream, tres vinos que reflejan la diversidad del Marco de Jerez.
La Sherry Week 2026 vuelve a situar los vinos del Marco de Jerez en el centro de la atención internacional, con una iniciativa que busca acercar su riqueza, tradición y diversidad a consumidores de todo el mundo. Una celebración que también invita a redescubrir estos vinos desde su propia tierra, donde forman parte de la historia, la gastronomía y la identidad cultural de la ciudad.
Con este motivo, en Jerez TV nos hemos acercado hasta Sentío Jerez, un establecimiento situado en el número 2 de la calle Tornería, junto a la Plaza Plateros, para conocer de primera mano las particularidades de algunos de los vinos más representativos de nuestra tierra.
Durante nuestra visita, el sumiller Fernando Ruiz nos propone un recorrido por tres variedades que permiten comprender la diversidad de los vinos de Jerez: el amontillado, el oloroso y el cream. A través de sus explicaciones, descubrimos cómo influyen los diferentes procesos de crianza en sus características, qué aromas podemos encontrar en cada copa y cuáles son las posibilidades que ofrecen a la hora de acompañar distintos platos.
Una experiencia que pone de manifiesto que el vino de Jerez va mucho más allá del aperitivo y que puede convertirse en uno de los grandes protagonistas de cualquier propuesta gastronómica.
La Sherry Week, una oportunidad para dar a conocer los vinos de Jerez
Aunque Sentío Jerez no ha organizado este año una actividad específica dentro de la Sherry Week, Fernando Ruiz destaca la importancia de esta iniciativa internacional para promocionar los vinos del Marco y despertar el interés de nuevos consumidores. «Al final siempre es una excusa más para poder venir y para presentar Jerez», explica el sumiller, quien considera que este tipo de celebraciones contribuyen a poner en valor uno de los productos más reconocidos de nuestra tierra.
En Sentío Jerez mantienen precisamente esa filosofía, apostando exclusivamente por vinos de la zona y ofreciendo a sus clientes la oportunidad de descubrir sus características de una manera cercana, accesible y adaptada a los conocimientos de cada persona.
Para Fernando, uno de los grandes objetivos es conseguir que los vinos de Jerez lleguen también a quienes todavía no están familiarizados con ellos, especialmente a los consumidores más jóvenes. El sumiller defiende la importancia de dejar atrás la idea de que estos vinos están destinados únicamente a determinadas generaciones o momentos de consumo, mostrando que existe una amplia variedad de estilos capaces de adaptarse a diferentes gustos y propuestas gastronómicas.
En este sentido, la Sherry Week representa una oportunidad para acercar la cultura del vino a nuevos públicos y demostrar que detrás de cada copa existe una historia vinculada a la tradición y al trabajo de las bodegas del Marco de Jerez.
Amontillado, oloroso y cream: tres formas de descubrir los vinos de Jerez
Para mostrar la diversidad de estos vinos, Fernando Ruiz comienza con un amontillado en rama procedente de Trebujena, con aproximadamente 12 años de crianza media. Se trata de un vino que ha pasado por una prolongada crianza biológica y una etapa oxidativa más corta, lo que le proporciona un carácter fresco y ligero, además de una tonalidad más pálida que la de otros amontillados con mayor crianza oxidativa. El sumiller destaca especialmente la presencia de las levaduras en su perfil aromático, una característica que permite apreciar la influencia de su proceso de elaboración y que lo convierte en una propuesta interesante para quienes desean adentrarse en el mundo de los vinos generosos.
La segunda propuesta es un oloroso en rama, también con unos 12 años de crianza media, que presenta una mayor intensidad, cuerpo y presencia en boca. Fernando explica que este vino ofrece sensaciones aromáticas diferentes a las del amontillado, con recuerdos a madera antigua y frutos secos, especialmente a almendra verde. Durante la degustación, el sumiller también destaca las particularidades de los vinos en rama, que se comercializan con una intervención mínima en los procesos de filtración y clarificación, conservando así buena parte de sus características originales. De esta manera, ambos vinos permiten apreciar cómo los distintos procesos de crianza dan lugar a perfiles muy diferentes dentro de una misma tradición vinícola.
El recorrido continúa con un cream elaborado a partir de oloroso y Pedro Ximénez, que cuenta igualmente con una crianza media aproximada de 12 años. Este vino se caracteriza por su dulzor y por ofrecer aromas que recuerdan a la madera, la miel y determinados elementos del campo, manteniendo al mismo tiempo parte de la personalidad del oloroso. Fernando destaca que se trata de una propuesta especialmente interesante para quienes prefieren vinos con un perfil más dulce y recuerda que también ocupa un lugar destacado durante las celebraciones navideñas. «Para mí, al fin y al cabo, es el rey de las Navidades y las zambombas», señala el sumiller, poniendo como ejemplo una de las muchas ocasiones en las que estos vinos pueden disfrutarse.
Los aromas del vino de Jerez a través de los recuerdos
Una de las cuestiones más interesantes de nuestra visita a Sentío Jerez es la manera en la que Fernando Ruiz transmite sus conocimientos sobre el vino. En lugar de recurrir exclusivamente a explicaciones técnicas, el sumiller utiliza recuerdos y experiencias cotidianas para describir los aromas que pueden encontrarse en cada copa. «A mí me gusta hablar de recuerdos», explica, defendiendo que esta forma de acercarse al vino permite que cualquier persona pueda comprender mejor sus características, independientemente de su experiencia previa.
Así, los aromas de un amontillado pueden recordar a la madera antigua de algunos edificios históricos de Jerez, como el convento de Santo Domingo, mientras que el oloroso puede evocar ese olor característico que encontramos al entrar en una casa antigua que ha permanecido cerrada durante mucho tiempo. En el caso del cream, Fernando identifica recuerdos relacionados con la miel, la madera y el campo. Estas comparaciones permiten descubrir los vinos desde una perspectiva más cercana y personal, alejándose de la idea de que es necesario contar con conocimientos especializados para disfrutar de una degustación.
Para el sumiller, lo importante es que cada cliente pueda relacionar los aromas y sabores con sus propias experiencias, convirtiendo la degustación en algo más que el simple consumo de una bebida. Esta filosofía también forma parte de la propuesta de Sentío Jerez, donde se busca que los visitantes conozcan las características de los vinos que prueban y descubran nuevas sensaciones a través de las recomendaciones del personal.
El maridaje, otra forma de descubrir la versatilidad de los vinos de Jerez
La gastronomía ocupa un lugar fundamental en esta experiencia, ya que Fernando Ruiz insiste en que los vinos de Jerez ofrecen numerosas posibilidades más allá de su consumo tradicional como aperitivo. Para demostrarlo, propone diferentes maridajes que permiten apreciar cómo las características de cada vino pueden complementar o contrastar con los sabores de los alimentos. En el caso del amontillado, recomienda acompañarlo con semimojama de atún, una combinación que permite disfrutar de las particularidades de ambos productos y descubrir nuevas sensaciones en boca.
Para el oloroso, una de sus propuestas es la carrillada que elaboran en Sentío Jerez, cocinada precisamente con este tipo de vino. Fernando describe esta combinación como «uña y carne», destacando la relación entre los sabores del plato y las características del vino. Sin embargo, también apuesta por maridajes de contraste, como un arroz meloso de atún acompañado de oloroso, una alternativa que demuestra que no siempre es necesario buscar sabores similares para conseguir una combinación gastronómica interesante.
En cuanto al cream, su carácter dulce permite acompañarlo con diferentes postres, entre ellos una tarta de chocolate. Fernando también propone descubrirlo junto a algunas especialidades de la casa, como su particular versión de la morenita, una bebida tradicional de tabanco que elaboran con diferentes macerados y cuyo resultado recuerda a un vermú o a un vino dulce. A través de estas recomendaciones, el sumiller demuestra que los vinos de Jerez pueden estar presentes durante toda una comida, desde los primeros platos hasta el postre, adaptándose a una amplia variedad de productos y elaboraciones.
Acercar la cultura del vino a nuevos públicos
Uno de los mensajes que Fernando Ruiz quiere transmitir durante la Sherry Week es la necesidad de seguir acercando los vinos de Jerez a nuevos consumidores. El sumiller considera que todavía existe cierta tendencia a relacionarlos exclusivamente con el aperitivo o con un público de mayor edad, cuando en realidad ofrecen una enorme variedad de estilos y posibilidades gastronómicas. Por ello, anima a quienes todavía no conocen estos vinos a dejarse asesorar, experimentar con diferentes combinaciones y descubrir cuáles se adaptan mejor a sus preferencias.
Esta labor de divulgación resulta especialmente importante en una celebración como la Sherry Week, que busca ampliar el conocimiento de los vinos del Marco de Jerez y fomentar su presencia en diferentes ámbitos gastronómicos. Fernando destaca que una buena elección puede potenciar los sabores y aromas de los platos, ofreciendo una experiencia diferente a la que se obtiene con otros acompañamientos. Su propuesta pasa por disfrutar del vino sin prejuicios, conocer sus particularidades y entender que cada variedad tiene unas características que la hacen especial.
Sentío Jerez se suma a la promoción de la cultura del vino
Situado en calle Tornería, número 2, junto a la Plaza Plateros, Sentío Jerez mantiene una apuesta por los vinos de la zona y por una gastronomía que permite descubrir sus posibilidades a través de diferentes maridajes. Fernando Ruiz invita a los visitantes a dejarse aconsejar y conocer de cerca una tradición vinícola que forma parte de la identidad de Jerez, destacando que no es necesario ser un experto para disfrutar de una buena copa de amontillado, oloroso o cream.
La Sherry Week 2026 vuelve así a recordar la importancia de promocionar y divulgar la riqueza de los vinos del Marco de Jerez, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Nuestra visita a Sentío Jerez demuestra que detrás de cada vino existe una combinación de historia, tradición, procesos de crianza, aromas y posibilidades gastronómicas que merece la pena descubrir. Una oportunidad para seguir acercando esta cultura a nuevas generaciones y poner en valor uno de los grandes símbolos de nuestra tierra.
Aunque Sentío Jerez no ha organizado este año una actividad específica dentro de la Sherry Week, Fernando destaca la importancia de esta iniciativa internacional para dar visibilidad a los vinos jerezanos y a la propia ciudad. «Al final siempre es una excusa más para poder venir y para presentar Jerez», explica el sumiller, recordando que el vino es uno de los grandes embajadores de nuestra tierra en todo el mundo. Una filosofía que también trasladan a su establecimiento, donde trabajan exclusivamente con vinos de la zona y apuestan por acercar su cultura a todos los públicos, tanto a quienes ya conocen sus características como a quienes todavía están descubriendo las posibilidades que ofrecen.
Tres vinos de Jerez para disfrutar de las próximas fiestas
De cara a las próximas celebraciones, Fernando Ruiz selecciona tres propuestas que considera especialmente interesantes para acompañar las reuniones familiares, las comidas navideñas y el ambiente de las zambombas. El primero es un amontillado en rama de aproximadamente 12 años de crianza media, procedente de Trebujena, que ha pasado por una larga crianza biológica y una etapa oxidativa más corta. Estas características le proporcionan un carácter fresco y ligero, además de una tonalidad más pálida que la de otros amontillados con mayor crianza oxidativa. Fernando destaca que en este vino todavía se percibe de forma notable la influencia de las levaduras, aportando una personalidad diferente a la de otros amontillados más intensos y convirtiéndolo en una propuesta interesante para quienes buscan descubrir nuevos matices dentro de los vinos de Jerez.
La segunda propuesta es un oloroso en rama, también con unos 12 años de crianza media, un vino que destaca por su mayor cuerpo, intensidad y presencia en boca. En este caso, el sumiller encuentra recuerdos aromáticos a madera antigua y frutos secos, especialmente a almendra verde. Fernando explica que los vinos en rama se caracterizan por comercializarse con una intervención mínima en su filtración y clarificación, conservando así buena parte de sus características originales. Por último, llega el que considera uno de los grandes protagonistas de las celebraciones navideñas: el cream, un vino elaborado mediante una combinación de oloroso y Pedro Ximénez que presenta un carácter dulce sin perder la personalidad del oloroso. El seleccionado por Sentío Jerez cuenta igualmente con una crianza media aproximada de 12 años y ofrece recuerdos aromáticos a madera, miel y notas que evocan el campo. «Para mí, al fin y al cabo, es el rey de las Navidades y las zambombas», señala Fernando durante nuestra visita.
El vino de Jerez también se disfruta a través de los recuerdos
Una de las particularidades de la experiencia en Sentío Jerez es la forma en la que Fernando Ruiz explica los vinos a sus clientes. Lejos de limitarse a utilizar términos técnicos, el sumiller prefiere acercar sus características mediante sensaciones y recuerdos cotidianos, una manera de transmitir su pasión por el vino que permite comprender mejor cada copa. Así, al hablar de un amontillado, sus aromas pueden transportarnos a la madera antigua de algunos edificios históricos de Jerez, como el convento de Santo Domingo. En el caso del oloroso, Fernando encuentra similitudes con ese olor característico que percibimos al entrar en una casa antigua que lleva mucho tiempo cerrada, mientras que el cream le recuerda a la miel, la madera y determinados aromas del campo. «A mí me gusta hablar de recuerdos», explica, defendiendo que esta manera de describir los vinos permite que cualquier persona pueda comprenderlos y disfrutarlos, independientemente de sus conocimientos.
Esta forma de entender el vino responde también a una intención muy clara: conseguir que el cliente no se limite a pedir una copa, sino que descubra qué está bebiendo y por qué ese vino tiene unas características determinadas. Fernando considera fundamental que las personas se dejen asesorar y puedan relacionar los aromas y sabores con experiencias propias, algo que facilita el acercamiento a unos vinos que, en ocasiones, pueden parecer complejos para quienes no están familiarizados con ellos. El objetivo es que cada visita se convierta en una experiencia gastronómica completa y que el cliente se marche con ganas de regresar, no solo por lo que ha probado, sino también por todo lo que ha aprendido durante su estancia.
¿Con qué platos podemos acompañar estos vinos?
Además de descubrir sus aromas y características, Fernando Ruiz comparte algunas recomendaciones gastronómicas para disfrutar todavía más de los vinos seleccionados. Para el amontillado, su propuesta estrella es la semimojama de atún, un producto cuyo sabor combina especialmente bien con las características de este vino.
En el caso del oloroso, una de sus recomendaciones es la carrillada que preparan en el propio establecimiento, cocinada precisamente con este tipo de vino. Una combinación que el sumiller describe como «uña y carne», ya que ambos elementos se complementan perfectamente.
Sin embargo, Fernando también apuesta por los maridajes de contraste y propone acompañar el oloroso con un arroz meloso de atún, buscando nuevas sensaciones y potenciando determinados sabores del plato. De esta manera, demuestra que el maridaje no consiste únicamente en encontrar productos con características similares, sino también en experimentar con combinaciones que permitan descubrir nuevas posibilidades gastronómicas.
Para terminar, el cream encuentra buenos acompañantes en las propuestas dulces, como una tarta de chocolate, aunque Fernando también recomienda probarlo con algunas de las especialidades de la casa. Entre ellas destaca su particular versión de la morenita, una bebida tradicional de tabanco a la que aporta un toque personal mediante diferentes macerados, consiguiendo un resultado que recuerda a un vermú o a un vino dulce.
Estas recomendaciones ponen de manifiesto la versatilidad de los vinos de Jerez, capaces de acompañar desde productos del mar hasta carnes, arroces y postres, ofreciendo una amplia variedad de combinaciones para quienes quieran disfrutar de una experiencia gastronómica diferente.
Mucho más que un vino para el aperitivo
Durante nuestra visita, Fernando Ruiz también reflexiona sobre una idea que todavía está muy presente entre algunos consumidores: considerar el vino de Jerez únicamente como una bebida para tomar antes de comer o como un producto destinado a personas de mayor edad. Frente a esta percepción, el sumiller anima a descubrir todas sus posibilidades gastronómicas y a darle una oportunidad como acompañamiento durante las comidas.
Según explica, elegir adecuadamente un vino de Jerez permite potenciar los sabores y aromas de los platos, aportando matices que pueden transformar la experiencia. Por ello, insiste en la importancia de dejarse aconsejar y descubrir qué vino puede acompañar mejor cada propuesta gastronómica, especialmente entre quienes todavía no están familiarizados con la amplia variedad de estilos que ofrece el Marco de Jerez.
Sentío Jerez, una parada gastronómica en el corazón de la ciudad
Situado en calle Tornería, número 2, junto a la Plaza Plateros, Sentío Jerez se prepara también para la llegada de las zambombas y el ambiente navideño que cada año transforma el centro de la ciudad. Su ubicación, en una de las zonas más transitadas durante estas fechas, lo convierte en una opción para quienes quieran disfrutar de la gastronomía local y conocer de cerca los vinos del Marco de Jerez.
Fernando Ruiz invita a los visitantes a dejarse asesorar y vivir una experiencia en la que cada copa tenga algo que contar, apostando por una atención cercana que permita descubrir los vinos desde una perspectiva diferente y sin necesidad de contar con conocimientos previos.
La Sherry Week 2026 vuelve a ser una oportunidad para poner en valor uno de los grandes patrimonios de nuestra tierra y recordar que los vinos de Jerez tienen mucho que ofrecer más allá de las ocasiones tradicionales de consumo.
Y es que, como demuestra nuestra visita a Sentío Jerez, detrás de un amontillado, un oloroso o un cream hay mucho más que un vino: hay historia, tradición, gastronomía y recuerdos que forman parte de la identidad de la ciudad. Una invitación a redescubrir nuestros vinos, disfrutar de sus posibilidades y dejarse sorprender por los sabores que hacen de Jerez un lugar único.
