
Con más de 30 años de experiencia, el artesano jerezano nos abre las puertas de su taller para mostrar cómo elabora sus zambombas y explicar las innovaciones que ha incorporado a este instrumento tan ligado a la Navidad de nuestra ciudad.
La Navidad en Jerez no se entiende sin el sonido de una zambomba. Detrás de este instrumento tradicional se encuentra el trabajo de artesanos como Manuel Coca, que lleva más de tres décadas dedicado a su elaboración. Nuestro compañero Carlos de la Hera ha visitado su taller para conocer de cerca el proceso de fabricación y descubrir algunas de las particularidades de sus creaciones.
Durante el encuentro, Coca comparte cómo comenzó su trayectoria artesanal, enseña diferentes modelos de zambombas y reflexiona sobre la importancia de conservar las costumbres que han convertido esta celebración en una de las señas de identidad de Jerez.
Más de 30 años dedicados a la fabricación de zambombas
La afición de Manuel Coca por este instrumento comenzó hace más de tres décadas, cuando un amigo fabricó una zambomba improvisada utilizando una lata. Aquella experiencia despertó su interés por perfeccionar su elaboración y desarrollar sus propios modelos.
Actualmente, el artesano trabaja con tinajas de barro procedentes de Jaén, a las que incorpora los elementos necesarios para conseguir el característico sonido del instrumento. Una de sus particularidades es el uso de muselina en lugar de piel animal, un material que, según explica, ofrece una mayor resistencia frente a la humedad.
En su taller podemos encontrar zambombas de distintos tamaños, desde grandes piezas personalizadas hasta pequeñas versiones destinadas a quienes desean conservar un recuerdo de esta tradición. Algunas de sus creaciones han llegado incluso a Estados Unidos y realiza envíos a diferentes puntos de España.
Una innovación que facilita el transporte y la conservación
Una de las aportaciones más destacadas de Manuel Coca es el desarrollo de un sistema de carrizo desmontable, que permite retirar la caña mediante una rosca.
Esta solución facilita el almacenamiento y transporte de las zambombas, además de permitir sustituir el carrizo si se rompe, sin necesidad de reemplazar todo el instrumento.
Durante nuestra visita, el artesano también muestra algunos modelos especiales, entre ellos una zambomba que incorpora platillos y cascabeles. Asimismo, explica que está estudiando la posibilidad de incorporar un sistema de amplificación para mejorar la proyección del sonido.
La defensa de la auténtica zambomba jerezana
Más allá de su trabajo artesanal, Manuel Coca aprovecha la conversación para reivindicar el carácter tradicional de las zambombas de Jerez.
El artesano recuerda aquellas reuniones navideñas que se celebraban en los patios de vecinos, donde familiares y amigos compartían villancicos acompañados de guitarras, palmas y otros instrumentos populares, como el almirez, la botella de anís o la matraca.
En este sentido, muestra su preocupación por la masificación de algunas celebraciones actuales y por aquellos encuentros que reciben el nombre de zambomba sin contar siquiera con el instrumento que les da nombre.
Para Coca, preservar esta tradición implica mantener vivo no solo su ambiente festivo, sino también sus elementos musicales y su esencia popular.

Una tradición que continúa gracias al trabajo artesanal
Cada una de las zambombas que elabora Manuel Coca lleva su nombre y cuenta con su identificación como artesano, reflejo de una trayectoria dedicada a perfeccionar este instrumento.
Su trabajo combina el respeto por la tradición con pequeñas innovaciones prácticas, adaptando las zambombas a las necesidades actuales sin renunciar a su sonido característico.
Con esta visita a su taller, conocemos de primera mano la dedicación de uno de los artesanos que contribuyen a mantener viva una de las tradiciones navideñas más representativas de Jerez.
