· Desvelamos cómo se hizo el reportaje que dio pie al libro EL SABOR DEL MAR, DESDE SANLÚCAR A JEREZ, una travesía de dieciséis horas de trabajo a bordo de un barco de arrastre. Todo comienza a las tres de la madrugada en el puerto pesquero de Bonanza junto a una tripulación formada por cinco personas. El periodista Salvador Gutiérrez, el operador de cámara José Antonio Capote y el fotógrafo italiano Ettore Palermi nos detallan cómo se pesca la materia prima que llega al mercado jerezano

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Lo hemos visto muchas veces en televisión, pero en pocas ocasiones se ha profundizado tanto como en EL SABOR DEL MAR. Un intenso reportaje de dieciséis horas de trabajo junto a las personas que nos traen diariamente la materia prima a nuestros hogares. Estos pescadores tienen nombres y apellidos. Se levantan diariamente a las dos de la mañana para zarpar, una hora más tarde, hacia las profundidades del Atlántico en busca de lo que la pesca de arrastre les permite: chocos, acedías, pijotas, langostinos, pulpos, galeras, lenguados, brecas. La legislación vigente no permite a este tipo de pesca capturar boquerones, sardinas ni caballas. Son cuatro o cinco tiradas de redes hasta llegar a puerto sobre las seis y media de la tarde. Durante esas horas se habrán enfrentado a mar gruesa, incertidumbre, escasas horas de sueño y una fatigosa faena junto al mar.
El barco, de nombre ‘Conchi y Antonio’ mide diecisiete metros. Como él otras cuarenta embarcaciones acompañan la salida en la noche fría de Bonanza. Lo primero, examinar las redes, revisar la maquinaria, la bodega donde se conserva el hielo, el combustible, las luces y todo lo que conforma la seguridad del arrastrero. Las cinco personas que integran la tripulación son Eduardo Prat, patrón de pesca, Manuel Díaz, patrón técnico de pesca, Mariano Segovia, primer mecánico, Antonio Roldán, cocinero y mecánico y Jorge Luis Vidal, nevero.
Nada más zarpar, tres miembros de la tripulación tratarán de dormir lo que la madrugada ya les ha robado en sueño. Descansarán en sus catres hasta las cinco y media mientras el resto se mantiene alerta. Justo a esa hora se procede a la primera tirada de redes. Es entonces cuando nuestro barco comienza a navegar de un modo más suave hasta dominar las profundidades con el rozamiento continuado de las cuerdas. Así se entiende el arte de la pesca de arrastre. Pero queremos saber cuáles son las inquietudes de estos hombres, cómo viven diariamente la jadeante faena de la pesca, qué futuro les depara y cuáles son sus impresiones sobre este particular estilo de vida.

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