12 enero, 2026
JEREZ TELEVISION Mesas de Asta junta directiva

Este mes de diciembre se cumplía el sueño de los fundadores de la Plataforma Ciudadana por Asta Regia, con el anuncio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de la compra ante notario de los terrenos de la zona arqueológica de Asta Regia. La consejería, catalogaba la adquisición como “un hito decisivo en la puesta en valor de este yacimiento de importancia incalculable para conocer la evolución histórica, cultural, económica y social de la bahía de Cádiz y, por ende, de Andalucía Occidental”. Y, con la curiosidad de saber cómo han vivido el notición los que han trabajado y promovido que este «hito», Jerez Televisión ha charlado con uno de los «cabecillas» de este trabajo ímprovo, Javier García González, vicepresidente de la Plataforma, que ahora, con el anuncio de la consejería, pasará a ser asociación. Hablamos con Javier García González sobre Asta Regia.

– La Plataforma Ciudadana por Asta Regia ha conseguido su objetivo fundacional: la titularidad pública del yacimiento. El orgullo entre vosotros, será máximo…

-Sí, sin duda. En la Plataforma hay un sentimiento profundo de orgullo. Han sido muchos años de trabajo constante, en muchas ocasiones incomprendido dentro y fuera de la Plataforma, y enfrentándonos a inercias administrativas, políticas y también culturales.

Desde el principio tuvimos claro que esto no se iba a conseguir solo a base de reivindicación. Elaboramos una estrategia a largo plazo porque entendíamos que había que explicar qué era Asta Regia, generar interés social, sumar voluntades y lograr una unidad real para que las administraciones y, en definitiva, los responsables políticos, se tomaran este asunto en serio. Fue clave sacar Asta Regia de la lucha partidista que tanto contamina la política y convertirla en un proyecto de comarca. Por eso, impulsamos iniciativas como el Pacto Local por Asta Regia o la incorporación a la Plataforma de ayuntamientos como Trebujena, Lebrija, Chipiona y Sanlúcar, además de Jerez.

Paralelamente a la reivindicación más directa, hemos desarrollado muchas acciones de difusión y de conocimiento del yacimiento, y eso a veces no se ha entendido. Pero mirando atrás, y con el objetivo ya cumplido, no hay duda de que el esfuerzo colectivo ha merecido la pena.

– ¿Hubo algún momento en el que pensasteis que no ibais a conseguirlo?

-Muchísimos, la verdad. El caso de Asta Regia es muy particular, porque en varias ocasiones se pudo comprar o expropiar el yacimiento, pero por distintos motivos nunca llegó a materializarse. A eso se suman los tiempos lentos de las administraciones y las dudas inevitables sobre las promesas políticas. Para que nos hagamos una idea, en estos seis años hemos pasado de una partida casi simbólica de 18.000 euros en los presupuestos de la Junta de Andalucía en 2019, a los 1,3 millones de euros que finalmente han permitido la compra.

La clave ha sido la constancia. En todo momento se ha mantenido la estrategia: unión, comunicación, conocimiento y reivindicación. Sin perder el rumbo, incluso en los momentos más complicados y de mas incomprensión. Pero sí, muchas veces ha pasado por mi cabeza y por la de todos los compañeros que no lo conseguiríamos.

Y, en este intenso camino, ¿destacarías la figura de alguien que haya sido clave?

-Más que señalar a una sola persona, creo que hay que hablar de muchas. Desde quienes impulsaron la Plataforma desde el inicio, y no han desfallecido en estos años, hasta personas que nos han ofrecido su colaboración puntual de forma totalmente desinteresada.

Además, hemos contado con el asesoramiento puntual de técnicos procedentes del ámbito científico y jurídico y con la ayuda de personas vinculadas a otras plataformas y movimientos ciudadanos, que nos aconsejaron y asesoraron. También representantes institucionales en todas las administraciones, que supieron escuchar y han empujaron desde su posición. En ese sentido, hubo un hito especialmente importante, la aprobación por unanimidad de la Proposición No de Ley en el Parlamento de Andalucía. Creemos que es justo poner en valor que todos los grupos políticos nos atendieron, escucharon nuestras argumentaciones y las valoraron y, finalmente, todos votaron a favor de la compra de Asta Regia.

En estos seis años se han producido cambios políticos y de responsables en todas las administraciones, Ayuntamiento de Jerez, Diputación y Junta de Andalucía y, en todas ellas, hemos encontrado atención y apoyo. Ha sido un logro claramente coral, y es importante subrayarlo.

-Os honra que sigáis acordándoos de los medios de comunicación por la ayuda prestada y altavoz a vuestra reivindicación, pocas personas lo hacen cuando ya han conseguido lo que querían

-Es que, sin el altavoz de los medios de comunicación, ésto no habría sido posible. Así de claro. Desde el primer momento, muchos medios hicieron suya esta reivindicación y, junto con las redes sociales, fueron una de las claves de la estrategia: comunicación y conocimiento. Por eso, hay que decirlo alto y claro: gracias.

He de decir que muchas veces hemos sentido cierto pudor al enviar notas de prensa, porque la línea entre informar y ser pesado es muy fina… Espero no haber sido muy pesado (ríe).

-A partir de la compra por parte de la Junta de Andalucía, estaréis vigilantes para que el proyecto continúe…

-Sí, ahora empieza otra etapa. La titularidad pública es un paso imprescindible, pero no es el final del camino. Hay que estar atentos a que se cumplan los compromisos, a que haya inversiones reales, planificación científica y, sobre todo, que el yacimiento se cuide, se vigile y se conserve como merece. Y no menos importante, Asta Regia debe gestionarse de forma que sea un motor de riqueza para el entorno.

-¿Qué habéis soñado que ocurra con el yacimiento?

-Que buena pregunta, fíjate que yo lo que soñaba era que algún día se comprara y mira… pero ahora lo que sueño primero es que cuanto antes veamos brochas, azadas y piquetas trabajando, y que paralelamente se pueda abrir el yacimiento a las visitas. Lleva demasiado tiempo cerrado y hay que empezar a ponerlo en valor.

Siempre pongo el ejemplo del Museo Vikingo de York en Inglaterra, el Jorvik Centre. Me impresionó cuando lo visité por primera vez hace más de 30 años y he podido volver recientemente con mis hijos. Es una experiencia inmersiva, un recorrido en un pequeño cochecito por una aldea vikinga recreada al detalle, con sonidos e incluso olores, ubicada exactamente sobre el yacimiento arqueológico. Llama mucho la atención las colas para entrar, es un caso de éxito de cómo el patrimonio gestionado de una manera innovadora puede generar riqueza y a la vez educar.

Creo que, siendo absolutamente rigurosos desde el punto de vista científico y arqueológico, debemos ser también innovadores en la forma de mostrar el patrimonio. Hay que hacerlo atractivo, cercano y accesible para el mayor público posible.